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La Habana: El fantasma de Honecker y los
resucitadores
Por Armando F. Valladares, 14 de febrero de 2011
De las ruinas de la revolución, y desde sectores
eclesiásticos, una vez más se trata de resucitar
los supuestos logros del sistema comunista
cubano, como si de un árbol intrínseca y
satánicamente malo, pudiesen brotar frutos
buenos.
En La Habana, un fantasma de mal agüero merodea
los centros neurálgicos del poder, y causa
preocupación en el dictador. Unos dicen que es
el fantasma del egipcio dictador Mubarak,
recientemente depuesto; otros sospechan que sea
el del rumano dictador comunista Ceaucescu,
derribado y condenado a muerte en 1989. Pero
fuentes de mi absoluta confianza, que vieron el
fantasma con sus propios ojos, me han dicho que
más se parece a Eric Honecker, el último
dictador comunista de Alemania Oriental, que
cayó también en 1989, junto con el infame Muro
de Berlin.
Parece que el dictador de Cuba está realmente
preocupado, porque sus aparatos de seguridad
poseen una maquiavélica experiencia de medio
siglo en reprimir y aplastar personas de carne y
hueso, pero se muestran impotentes para lidiar
con fantasmas.
Reunido con sus secuaces, en los antros más
tenebrosos, el dictador cubano decidió pedir
ayuda a sus más eficaces aliados desde hace
décadas, porque son especialistas en represión
espiritual y en el control de las almas que se
oponen al comunismo. Quién sabe si a ellos se
les podría ocurrir alguna idea para reprimir y
ahuyentar de la isla al fantasma de Honecker.
El Pastor-Carcelero, como invariablemente lo ha
hecho, se dispuso a prestar la solicitada ayuda
junto con sus colaboradores. Pero le pareció más
prudente canalizar su colaboración con mano de
gato, haciendo publicar el artículo "La urgencia
de un nuevo pacto social" en la revista "Espacio
laical", del Consejo Arquidiocesano de Laicos de
La Habana. La agencia católica Zenit, de Roma,
reprodujo y difundió el texto del artículo.
Sin citar directamente al fantasma que ronda a
La Habana, el artículo constata un peligroso "proceso
de fractura" en la sociedad comunista que podrá
llevar, "en poco tiempo", según se encarga de
advertir, a una "pérdida de la gobernabilidad" y
a un "escenario muy difícil" para el actual
régimen. O sea, en otras palabras, se prevé una
debacle del régimen si éste no hace algo con
urgencia. El artículo, de manera servil en
relación al régimen, acusa como primeros
responsables de la actual situación de Cuba no
al Partido Comunista, que está en la raíz de los
males de Cuba, sino a "sectores" de cubanos que
discrepan del régimen, a quienes reprocha su "incapacidad
enorme" para reconocer la "legitimidad" del
régimen y se niegan a "dialogar" con el dictador.
Finalmente, el artículo lanza como solución un "nuevo
pacto social" que actúe como galvanizador y
resucitador del régimen agonizante.
Fuentes de mi confianza también me informaron
que el viernes 11 de febrero estaba en La Habana,
participando en reuniones sigilosas con
eclesiásticos de la isla, el arzobispo de Miami,
monseñor Thomas Wenski, miembro del comité de
política internacional de la Conferencia de
Obispos Católicos de los Estados Unidos,
conocido defensor del "diálogo" con el régimen
comunista.
De las ruinas de la revolución, y desde sectores
eclesiásticos, una vez más se trata de resucitar
los supuestos logros del sistema comunista
cubano, como si de un árbol malo, intrínseca y
satánicamente malo, pudiesen brotar frutos
buenos.
Que la Providencia ilumine a los cubanos de la
isla y del destierro para resistir con la fuerza
de las ideas y de la fe a las maniobras del
dictador, de los pastores-carceleros y de los
resucitadores de plantón.
Armando Valladares, escritor, pintor y poeta.
Pasó 22 años en las cárceles políticas de Cuba.
Es autor del best-seller "Contra toda esperanza",
donde narra el horror de las prisiones
castristas. Fue embajador de los Estados Unidos
ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU
bajo las administraciones Reagan y Bush. Recibió
la Medalla Presidencial del Ciudadano y el
Superior Award del Departamento de Estado.
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